{"id":12907,"date":"2020-05-22T09:24:07","date_gmt":"2020-05-22T07:24:07","guid":{"rendered":"https:\/\/igop.uab.cat\/?p=12907"},"modified":"2022-05-05T16:11:29","modified_gmt":"2022-05-05T14:11:29","slug":"sobre-la-vivienda-y-la-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/igop.uab.cat\/es\/2020\/05\/22\/sobre-la-vivienda-y-la-pandemia\/","title":{"rendered":"Sobre la vivienda y la pandemia"},"content":{"rendered":"<p>Ante la propagaci\u00f3n del COVID-19, en pr\u00e1cticamente todos los pa\u00edses del norte global las instituciones han respondido a la aceleraci\u00f3n de los acontecimientos tirando del freno de emergencia, congelando las actividades econ\u00f3micas para no sobrecalentar los sistemas sanitarios. El confinamiento nos devuelve a la unidad b\u00e1sica de gobernanza econ\u00f3mica en los estados de bienestar: el hogar.<!--more--> De este modo, la vivienda se ha convertido en una de las principales protagonistas de esta crisis, ofreci\u00e9ndonos una foto fija de las desigualdades y los conflictos que nos atraviesan como sociedad.<\/p>\n<p>El primer conflicto al que nos remite es la propia construcci\u00f3n del concepto de \u201cla vivienda\u201d, que tiende a excluir a la poblaci\u00f3n \u201cinstitucionalizada\u201d, es decir, a los habitantes de residencias, prisiones, pensiones o albergues. A trav\u00e9s del virus, la separaci\u00f3n entre estas dos categor\u00edas se hace muy visible. En Espa\u00f1a, la elevada mortalidad de las <a href=\"http:\/\/agendapublica.elpais.com\/los-problemas-de-las-residencias\/\">residencias<\/a> es bien conocida. En Estados Unidos, catorce de los veinte mayores focos de infecci\u00f3n son <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/interactive\/2020\/us\/coronavirus-us-cases.html#clusters\">prisiones<\/a>. Las implicaciones necropol\u00edticas de <em>alojar<\/em> a una parte de la poblaci\u00f3n y <em>almacenar<\/em> a la otra no pueden ser m\u00e1s claras.<\/p>\n<p>Dentro de la categor\u00eda de vivienda, el confinamiento tambi\u00e9n ha puesto de relieve a numerosas desigualdades con graves implicaciones para la salud p\u00fablica. Cuanto m\u00e1s tiempo se pasa en casa, m\u00e1s se aprecian (y se sufren) sus diferencias de tama\u00f1o, luminosidad, salubridad, instalaciones, localizaci\u00f3n y convivencia. Muchas de estas desigualdades socavan la sostenibilidad de quedarse en casa como estrategia, mientras que el sinhogarismo, por definici\u00f3n, la contradice. Ante esta situaci\u00f3n, las autoridades p\u00fablicas han actuado de forma extraordinaria para aplazar desahucios, militarizar la acogida a las personas sinhogar o subvencionar a los propietarios mediante pr\u00e9stamos a inquilinos afectados por el par\u00f3n econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Otro aspecto a tener en cuenta es el papel de la estructura del hogar. Algunos dem\u00f3grafos han <a href=\"https:\/\/contexts.org\/blog\/structural-shocks-and-extreme-exposures\/?fbclid=IwAR3KW9vndFAwUWIVPX3IPD36ztAk0e7bAF08WLKpbSzdBfhKeAALvcrUwHA#balbo\">argumentado<\/a> que la elevada vulnerabilidad de Italia es atribuible, en parte, al alto grado de contacto y convivencia intergeneracional caracter\u00edstico de los pa\u00edses del sur de Europa. En la misma l\u00ednea, los dem\u00f3grafos Albert Esteve, I\u00f1aki Permanyer y Diederik Boertien del Centre d\u2019Estudis Demogr\u00e0fics <a href=\"https:\/\/ced.uab.cat\/PD\/PerspectivesDemografiques_019_CAT.pdf\">demuestran<\/a> que, en Espa\u00f1a, la estructura de edad de las provincias y de los hogares est\u00e1n relacionadas con la mortalidad. La letalidad del virus parece aumentar all\u00e1 donde la poblaci\u00f3n est\u00e9 m\u00e1s envejecida y la cohabitaci\u00f3n intergeneracional sea m\u00e1s com\u00fan.<\/p>\n<p>Existe un interesant\u00edsimo debate sobre la causa de ese mayor grado de contacto intergeneracional. Mientras que algunos lo atribuyen a la cultura \u201cfamilista\u201d t\u00edpica de los pa\u00edses del sur europeo, otros lo explican en t\u00e9rminos de un mercado laboral e inmobiliario tremendamente perjudicial para los trabajadores m\u00e1s j\u00f3venes. Ambas explicaciones apuntan al peculiar papel de la vivienda en los diferentes reg\u00edmenes de bienestar.<\/p>\n<p>Y es que la vivienda es uno de los cuatro pilares del Estado de Bienestar. Pero seg\u00fan el polit\u00f3logo Ulf Torgersen, a diferencia de la educaci\u00f3n, la sanidad y la seguridad social, la vivienda es un \u201cpilar tambaleante\u201d, debido a su mayor grado de mercantilizaci\u00f3n. En Espa\u00f1a, a pesar de su centralidad en la estructura econ\u00f3mica, esa mercantilizaci\u00f3n ya parec\u00eda rozar el techo antes de que llegara el virus. El alza de los precios de la vivienda en el \u00faltimo a\u00f1o ya empezaba a menguar y el coronavirus ha provocado un cambio de tendencia de forma abrupta. En marzo, las ventas de casas <a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/vivienda\/2020-05-12\/coronavirus-venta-de-viviendas-precios-hipotecas_2590500\/\">se desplomaron<\/a> un 37% respecto a las cifras del a\u00f1o anterior, mientras que la concesi\u00f3n de hipotecas se redujo en un 30%. A su vez, las reservas de Airbnb en Espa\u00f1a han ca\u00eddo hasta un 99%. La empresa ha <a href=\"https:\/\/www.elconfidencial.com\/empresas\/2020-05-05\/airbnb-despedira-1900trabajadores-coronavirus_2581539\/\">anunciado<\/a> un despido del 25% de su plantilla justo el a\u00f1o en el que pretend\u00eda salir a la bolsa.<\/p>\n<p>No est\u00e1 claro que el previsible descenso de precios a corto plazo contin\u00fae a medio y largo plazo. Aunque el paro y la precariedad reduzcan la demanda, la crisis tambi\u00e9n puede ralentizar la nueva oferta. Mientras tanto, lo inmobiliario continuar\u00e1 sirviendo de refugio para inversores en un contexto de incertidumbre en la econom\u00eda mundial. Las dificultades econ\u00f3micas sobrevenidas y la desvalorizaci\u00f3n de activos inmobiliarios suponen un reto para la poblaci\u00f3n general. Para el capital financiero y los grandes operadores del sector inmobiliario, es una oportunidad tanto para movimientos de compraventa a corto plazo como para ganar cuota de mercado a largo plazo. Todo apunta a que se saldr\u00e1 de esta crisis con un mercado inmobiliario m\u00e1s concentrado. De hecho, Blackstone, uno los caseros m\u00e1s grandes del mundo, ya ha captado 9.800 millones de euros a principios de abril para <a href=\"https:\/\/cincodias.elpais.com\/cincodias\/2020\/04\/08\/companias\/1586369878_521583.html\">invertir<\/a> en el sector inmobiliario europeo.<\/p>\n<p>Sin embargo, ya desde la \u00faltima crisis la naturaleza de la vivienda como mercanc\u00eda ha sido fuertemente disputada por los movimientos sociales. Esto es especialmente visible hoy en el sector del alquiler. Mientras la producci\u00f3n y el consumo se contraen, persiste la extracci\u00f3n de rentas inmobiliarias. Pero,\u00a0 a trav\u00e9s de las luchas de los sindicatos de inquilinos y los colectivos de vivienda, los crecientes impagos se est\u00e1n empezando a politizar y transformar en una huelga de alquileres. Ante la imposibilidad de salir a protestar, abstenerse del pago de rentas se ha convertido en el principal mecanismo de desobediencia civil a disposici\u00f3n de la poblaci\u00f3n.\u00a0 Aproximadamente 16.000 casos ya se han puesto en contacto con los sindicatos de inquilinos en todo el Estado para organizarse colectivamente. En este sentido, la pandemia nos lleva a una pregunta. Si las primeras pol\u00edticas de vivienda se originaron por preocupaciones de salud p\u00fablica, \u00bfquiz\u00e1s puedan suponer un revulsivo de nuevo?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Carlos Delcl\u00f3s\u00a0<\/strong>y<strong>\u00a0Lorenzo Vidal<\/strong><\/p>\n<p>(Investigadores PosDoc IGOP-UAB)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante la propagaci\u00f3n del COVID-19, en pr\u00e1cticamente todos los pa\u00edses del norte global las instituciones han respondido a la aceleraci\u00f3n de los acontecimientos tirando del freno de emergencia, congelando las actividades econ\u00f3micas para no sobrecalentar los sistemas sanitarios. El confinamiento nos devuelve a la unidad b\u00e1sica de gobernanza econ\u00f3mica en los estados de bienestar: el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":12914,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[219,341],"tags":[419],"class_list":["post-12907","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actividades","category-reflexions-covid19-es","tag-igop-es-2","et-has-post-format-content","et_post_format-et-post-format-standard"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/igop.uab.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12907","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/igop.uab.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/igop.uab.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/igop.uab.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/igop.uab.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=12907"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/igop.uab.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12907\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12921,"href":"https:\/\/igop.uab.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/12907\/revisions\/12921"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/igop.uab.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12914"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/igop.uab.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=12907"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/igop.uab.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=12907"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/igop.uab.cat\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=12907"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}